En la región centroamericana, es innegable que los programas y proyectos sociales desempeñan un papel primordial en el avance socioeconómico de las comunidades más vulnerables. Su importancia radica en su potencial para cerrar las brechas de desigualdad, generar oportunidades y mejorar la calidad de vida de las personas que se encuentran en situaciones de mayor riesgo.

